israel mujeres segregadas autobus
¿Te imaginas que estuvieras sentada en un transporte público de lo más tranquila y de repente llegara un hombre ordenándote que te movieras a la parte trasera del autobús? Aunque suene como un suceso muy desagradable y difícil de creer, es una conducta añeja en algunas partes de Israel.

Para ser exactos, es una práctica que ya es costumbre para muchas mujeres que utilizan los autobuses públicos. Y es que, aunque en un principio algunos sólo estaban destinados al servicio de ultra ortodoxos, como informó el periódico El Mundo; nunca dejaron de pertenecer a la red de transporte público. Lo que significa que en teoría, cualquier ciudadano podría usarlo, sin ningún problema.

Pero al parecer, no las mujeres.

De ahí, que muchos activistas defensores de los derechos de la mujer en Israel, no dejen de cuestionarse cómo es que en un país democrático siga habiendo tal segregación y que hasta sea financiada por el propio gobierno.

Lo peor del asunto es que, a pesar de que miles de voces se han unido para protestar en contra de esta forma de discriminación, (la protesta más reciente fue el 27 de diciembre del 2011) las líneas de transporte que ofrecen este "servicio", hasta se han ido expandiendo, llegando a sumar 90 en todo el país, y eso sólo en el 2009.

Ésa es precisamente la razón por la que dicha controversia, tres años después, sigue vigente en Israel y en el ojo público. Y es que, al parecer, ya no sólo se trata de la discriminación hacia las mujeres, sino que además, se está convirtiendo en un conflicto con mucho más trasfondo entre los habitantes de Israel. Y es que, como señala, The Wall Street Journal, "el hecho de que una población de judíos ultra ortodoxos de una pequeña ciudad haya ido más allá de Bnei Brak (ciudad cercana a Tel Aviv en donde han vivido por décadas) y haya llegado a Jerusalén", no los tiene muy contentos.

Las quejas de los habitantes de la capital de Israel -donde los ultra ortodoxos buscan trabajo o co-habitan con personas que tienen una corriente predominantemente israelí- se centran en el hecho de que éste grupo ultra ortodoxo, tenga un código muy estricto en su práctica religiosa, a la cual perciben como coactiva y como una verdadera amenaza a la democracia de Israel.

Y es que, se sabe que dentro de los lineamientos de su religión, las mujeres deben ir apropiadamente vestidas (con prendas largas y pudorosas) y no pueden sentarse al lado de los hombres por respeto a las normas de "decencia". Así lo describió al periódico El Mundo, Anat Hofman, directora del Centro de Israel para la Acción Religiosa (IRAC), que pertenece al judaísmo reformista y defiende la igualdad entre hombres y mujeres.


Este estricto código de conducta, es el que hizo que recientemente la polémica se volviera a desatar en torno a este grupo religioso. Hace tan sólo unos días, se mostró por televisión el acoso en un suburbio de Jerusalén, de un grupo de hombres ultra-ortodoxos, hacia una niña de 8 años, a quien llamaban prostituta por vestir de una manera que ellos consideraban indecente.

De ahí, que cada vez más organizaciones, activistas e intelectuales; se opongan a una práctica que incita a la violación de los derechos de la mujer y atenta contra la igualdad de género. Algo por lo que se ha venido luchando desde siempre, no sólo en Israel, sino en el resto del mundo.

Ante una práctica discriminatoria que parece no tener fin, muchos ciudadanos de Israel -y sobre todo las mujeres- se preguntan: ¿Hasta cuándo este género seguirá siendo tratado de esta manera?, ¿Hasta cuándo podrán subirse las féminas a un autobús sin temer ser acosadas? Sin duda, son cuestiones que un país democrático tendría que resolver cuanto antes. ¿Ustedes qué opinan?

Mira la historia de la niña de 8 años que fue acosada



FUENTES: The Wall Street Journal, El Mundo.es