¿Eres de las mujeres que no pueden dejar de ir ni un solo día al gimnasio? ¿Pasas tanto tiempo haciendo ejercicio que no tienes tiempo para hacer otras actividades? ¿Ingieres con frecuencia productos anabólicos o sustancias energéticas que te ayuden a aguantar el ritmo mientras haces ejercicio? ¡Cuidado! Probablemente estés antes un trastorno emocional y psicológico conocido como "Vigorexia".

La "vigorexia" consiste en una obsesión por lucir un cuerpo "perfecto", aumentando el tamaño de la masa muscular, llevando al cuerpo hasta sus límites más peligrosos. Las características de esta enfermedad, son parecidas a las de la anorexia, en el sentido de que las personas que la padecen, no están conformes con la forma de su cuerpo. Cuando las afectadas se ven al espejo, frecuentemente se obsesionan con la falta de tonicidad y musculatura, lo que las lleva a realizar ejercicio físico de manera obsesiva y compulsiva.

Dicha obsesión por aumentar el tamaño de la masa corporal y tonificar el cuerpo, muchas veces deriva en la deformación y desproporción de la figura corporal, ya que se adquiere un tamaño muscular, poco acorde a la complexión del resto de la anatomía. Por otra parte, la necesidad de estar cada día en el gimnasio, puede traer repercusiones en la vida laboral, social y afectiva, ya que muchas veces; quienes padecen de vigorexia, prefieren estar en el gimnasio, antes que hacer cualquier otra cosa.

Uno de los objetivos de las personas que presentan este síndrome, es el cambio de alimentación, pues normalmente comienzan a incluir en su dieta una serie de productos ricos en proteínas, con la finalidad de aumentar su musculatura. Y en adición a este tipo de alimentación, algunas personas suelen incluir en su dieta productos como los esteroides (sustancias químicas cuyo objetivo es aumentar hasta 20 veces, la concentración de testosterona en sangre). Las consecuencias de estos hábitos alimenticios, pueden derivar en enfermedades cardiacas, problemas de fertilidad, lesiones hepáticas, entre otras.

Pocas son las estadísticas que indican el número de mujeres que han sido afectadas por este trastorno, ya que normalmente es un mal que se presenta más en los hombres. Sin embargo, cada vez más se comienzan a conocer casos de mujeres que se unen al grupo de afectados.

La imagen de "cuerpo perfecto" que continuamente nos bombardea en las revistas, en los programas de televisión, en las películas y en los anuncios publicitarios, ha hecho que paulatinamente nos obsesionemos más con tener una figura espectacular. Y esta misma obsesión, es la que ha llevado a que muchas mujeres se vean inmersas en un terrible sufrimiento causado por trastornos como la anorexia, la bulimia, la alcohorexia, la ortorexia y ahora la vigorexia.

Es tiempo de recuperar nuestra identidad y de no dejarnos llevar más por las ideas de belleza que la sociedad nos quiere imponer. ¡Es momento de trabajar en nuestra autoestima y de aceptarnos tal y como somos! De esta manera evitaremos que otras personas tengan el poder de influir negativamente en nosotras.

¿Ustedes qué opinan, creen que el origen de estos trastornos se deba al concepto erróneo de belleza que nos ha formado la sociedad en la que vivimos? ¡Queremos saber qué piensan, mándenos sus comentarios!

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