En esta temporada de regreso a la escuela, numerosos jóvenes están preparándose para empezar la universidad y en muchos casos para irse de casa a vivir al campus. Si este es tu caso o el de alguna amiga, es muy probable que sientas una mezcla de alegría e inquietud por este paso que va a dar tu "bebé". Más de una de mis amigas lloró en Toy Story 3 cuando Andy se iba a la universidad. Esta situación toca a más de un hogar muy de cerca y me gustaría compartir contigo algunas ideas para que puedas sobrellevar esta transición lo mejor posible.
Recuerda por un momento las razones por las cuales viniste a este país. Sin duda, entre las primeras está darle un mejor futuro a tus hijos. Y nada como una buena educación para que ese sueño se convierta en una realidad palpable. Y para eso, tu apoyo es fundamental. Si tus hijos ven que te derrumbas y que lloras desconsoladamente o te escuchan repetir una y otra vez lo sola que te quedaráss sin ellos, o lo mal que te hace verlos partir, pueden interpretar que no quieres que se vayan. Esto los puede llevar a cambiar de decisión una vez que han sido aceptados a la universidad.
Si entiendes que esta es una etapa luminosa, llena de oportunidades de crecimiento para ellos y donde van a demostrar cómo han absorbido tus enseñanzas de todos estos años, podrás asumir una posición más positiva y que les de el soporte que necesitan en este momento en que despliegan sus alas. Porque para los adolescentes tampoco es fácil dejar su casa, por más que actúen como que es lo que han estado esperando desde que tienen uso de razón. Y no te preocupes que pronto los escucharás decirte por teléfono cosas que no suelen decirte en persona, como que te extrañan y que les hacen falta sus platos favoritos o que les tengas la ropa limpia.
Lo mejor es establecer un mecanismo de comunicación ya sea a través de Skype (un programa gratuito que te permite hablar por Internet viéndolos en la pantalla) o por mensaje de texto, celular o email, asi como armar con tiempo los planes para verse durante el año en feriados o vacaciones, de acuerdo al presupuesto con el que cuenten. De esta manera, sentirás que continúas siendo parte de su vida.
Pero aunque tengan una comunicación fluida, ten presente que esta es una etapa en que tus hijos deben lograr cierta independencia. Es decir que va a ser necesario que encuentres un balance entre tu impulso a controlar cada movimiento que hace y su necesidad de tomar sus propias decisiones. Y para eso, no hay nada mejor que ser conciente de qué batallas más vale no pelear. Por ejemplo, si sabes que no puedes controlar adónde está a cada minuto porque al llamarlo al celular puede atender en cualquier lado y mentirte, mejor no exigirle que esté de regreso en su habitación a las diez de la noche. La alternativa es tener conversaciones donde le expreses claramente tus expectativas respecto de su rendimiento académico y las consecuencias de acostarse tarde a diario.
Es verdad que es una etapa difícil para la mayoría de los padres pero si la miras como una enorme puerta para un futuro mejor, verás que de a poco va tomando otro color. Eventualmente su partida a la universidad te arrancará una sonrisa de orgullo porque estarás viendo el resultado de tu enorme trabajo y sacrificio.
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Comentarios
(1)Isabelita de Woleschok
2/09/10, 4 :04PM
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Leí hace algunos años en un folleto religioso lo siguiente: "Se necesitan madres que doblen las rodillas".
No nos olvidemos que el poder de la oración hace milagros. Dios escucha las oraciones de las madres.
Si estás preocupada por tu hijo o hija que por cualquier circunstancia de la vida está lejos, pídele a Dios que lo-la libre de las malas compañías, de las malas amistades y que ponga en su camino a buenas personas que lo-la guíen por el camino del bién.